La Invasión Gyaru parte 2
El hombre despertó un día para encontrar que su vida de soltero había sido secuestrada por un huracán de hormonas y juventud. Las cuatro chicas no eran invitadas, sino una fuerza de la naturaleza que había tomado posesión de su casa y, más importante aún, de su cuerpo. Lo establecieron como el pilar central de su pequeño reino, un falo viviente destinado a satisfacer cada uno de sus caprichos. El pacto era silencioso pero absoluto: si una de ellas sentía el calor entre sus piernas, las otras lo seguían en una cadena de lujuria ineludible, convirtiendo cada momento en una potencial orgía donde él era el único sacrificio.
Sus días se convirtieron en una maratón de carne sin fin. Eran las cuatro de la mañana y sentía el peso de Natsuki sobre él, sus gemidos despertando a las demás. Antes de que pudiera recuperarse, Ayane ya le pedía que la llenara con la misma fuerza, seguida de Reina, whose skin tasted of vanilla, y Liria, whose nails dug into his back. Su semen era el combustible que mantenía a flote su armonía, y lo extraían hasta la última gota, dejándolo como un muñeco de trapo temblando, solo para que el ciclo comenzara de nuevo una hora después. No era un hombre, era un recurso natural, un pozo de placer del que ellas bebían sin medida hasta el colapso. La Invasión Gyaru parte 1











