El hijo de la dueña no se siente satisfecho aún habiendo follado con las dos meseras. Una noche escuchó gemidos que provenían del cuarto de su madre y fue a ver, cuando llegó pudo ver a la mujer que le dio la vida tocándose y pronunciando su nombre mientras se masturbaba. Sus ojos crecieron mucho al ver aquella escena y su cuerpo empezó a temblar, no sabía exactamente qué hacer, pero algo dentro suyo le animaba a ir al encuentro de aquel cuerpo desnudo y sediento de sexo. Se acercó a su madre y luego de decirle que sabía el secreto(un secreto que ella guardaba) empezó a besarla y tuvo sexo descontrolado.


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