Kyouku, la madrastra, estará hablando con su marido mientras su hijastro le estará lamiendo su vagina. Ella le dirá que es un perro al que está cuidando que le está lamiendo todo porque su marido ha empezado a escuchar los gemidos producto de la excitación, todavía el marido le ha dicho que debe ser un perro muy travieso y ella le ha dicho que sí lo es. En esta conversación telefónica y porque está siendo manoseada por su hijastro ha empezado a gemir y al sentir el pene de su hijastro ha empezado a decir que lo quiere más adentro y su marido piensa que se lo dice a él. Ahora él se masturbará mientras escucha a su mujer gemir de placer, todo el tiempo él creerá que ese placer es producto de la imaginación de su esposa pensando en su pene, pero no cuenta con que su propio hijo es el que le está metiendo su pene y haciéndole gritar.


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