Onohara Mikage fue vendida para pagar las deudas de su padre y sabía lo que le esperaba. En ese lugar tan lúgubre, frío y tenebroso se respiraba un olor a semen y a sufrimiento. Su destino estaría marcado por el dolor y la humillación. Su verdugo Claude-san le pedía que le llame Maestro ya que él le enseñaría todo lo relacionado al sexo. Le darían por el culo día y noche y chuparán su energía constantemente hasta convertirla en una princesa vampiro. La asistente del Maestro ya era una princesa vampiro experta en el arte del sexo y tenía planes ocultos para la nueva jovencita. Le harían cosas muy crueles, pero decían que eso era parte de su entrenamiento para ser una mujer extremadamente complaciente. En el siguiente capítulo veremos si llega a libarse o vengarse de todo lo que le hicieron.


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