Ayer habíamos sido testigos de cómo Momoko, la empleada, era follada por cinco hombres a los que ella les daba placer con todo su cuerpo. Ahora veremos que lo hará con el joven aprendiz. Esta mujer se siente muy sola y, por esa razón, quiere el pene de este jovencito para sentirse amada y confortada. Pero no será la única, la esposa del pintor, la bella Aoi seguirá seduciendo al aprendiz y tendrán sexo incontables veces y, hasta practicarán el sexo anal. La empleada por su parte, le confesará que se siente atraída por su patrona y veremos si su lado lésbico llega a mostrarse.


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